Cornelia Montero

Fue una maestra tucumana de fin de siglo, interesada en la filosofía, la historia y la literatura, quien además se desempeñó como ayudante de Laboratorio de química del Dr. Miguel Lillo. En su álbum personal –escrito entre 1898 y 1901– aparecen estos temas, destacándose además la crítica de arte –otra de las aficiones de Cornelia– y reflexiones sobre las mujeres tucumanas de ese tiempo. A través del análisis de esa escritura intimista pudimos conocer que junto con ámbitos formales, como las asociaciones culturales, existieron circuitos más reducidos donde también se discutía sobre cultura, literatura y arte, en los que las mujeres no estaban en los márgenes.

Sin lugar a dudas Cornelia era una transgresora. No sólo adoptaba de vez en cuando una vestimenta masculina. También denunciaba en sus escritos la ausencia de libertades que agobiaba a las mujeres en aquella sociedad del tránsito del siglo XIX al XX. Creemos que su nombre, en plural, es apropiado para expresar las inquietudes de quienes formamos parte de este espacio, a la vez que es un modo de rendir homenaje una mujer tan talentosa como desconocida de nuestra historia tucumana.